«La interacción entre cerebro e intestino está comprobada y eso abre la puerta al futuro»,
se ha comprobado que se puede mejorar la calidad de vida de personas con problemas mentales, tales como, esquizofrenia, autismo, depresión,… a través de un equilibrio bacteriano de su  microbiota intestinal.

Las bacterias de nuestro intestino influyen en nuestra mente. Hay una relación directa entre nuestras bacterias intestinales y la función del cerebro.

Los probióticos tienen un efecto directo en la química del cerebro, pueden mejorar e influir en nuestra salud mental, corregir altibajos anímicos, tristeza, melancolía, e incluso ayudar en depresión.

anatomy-160524_1280

brain-308580_1280La estructura de las neuronas digestivas es idéntica a la estructura de las neuronas cerebrales y liberan los mismos neurotransmisores, se trata del sistema nervioso entérico o nuestro 2º cerebro.

Hay una gran relación entre emociones, cerebro e intestino, y esto se refleja en nuestro argot con frases como «se me revuelven las tripas», ante una situación que no aceptamos, que no digerimos, y se traduce en malestar estomacal. O cuando sentimos miedo, el intestino no dispone de tiempo para absorber líquido y aparece la diarrea. O cuando tenemos hambre uno se vuelve más agresivo.

El estado de ánimo se aloja en el estómago, ya que ahí se produce y almacena el 90% de la serotonina, la ‘hormona de la felicidad’. Es muy conocido «siento mariposas en el estómago», en la fase de enamoramiento.

Cuando relajamos las tripas, nuestras neuronas estomacales producen benzodiazepinas, que relajan e inducen el sueño.

Cuando hay estrés, el cerebro le manda al intestino el mensaje: ‘Necesito energía extra’, y el intestino,  reduce sus funciones. Hay menos flujo de sangre en el intestino, y también menos mucosa protectora recubriendo sus paredes. Cuando la situación de estrés se mantiene durante mucho tiempo, esa barrera protectora se hace más finas, y las bacterias se acercan a la pared del intestino y las sustancias químicas que producen inflaman el intestino y también pueden pasar a la sangre. Y como el intestino y el cerebro está conectados, eso puede hacernos sentir aún más estresados.

Si nos alimentamos bien, sano, variado, sin prisas, masticando bien, sin distracciones, sin preocupaciones, el sistema digestivo responde dándonos energía, vitalidad y optimismo.

Funciones de los probióticos:

  • Ayuda a repoblar la flora intestinal dañada o destruida.
  • Regenera el intestino.
  • Ayuda a combatir los efectos secundarios producidos por la toma de antibióticos tales como: la diarrea y la degeneración de la flora intestinal.
  • En caso de infecciones vaginales repetitivas, protege y combate la proliferación de gérmenes patógenos como Cándida Albicans, Salmonella, Streptococcus, Escherichia coli.
  • Contribuye al peristaltísmo intestinal.
  • Refuerza el sistema inmunitario.
  • Elimina el mal aliento causado por la putrefacción intestinal.
  • Mejora el aspecto de la piel.
  • Ayuda a la absorción de proteínas y minerales.
  • Util en casos de estreñimiento o de diarrea.
  • Mejora la digestión.
  • Mejora en casos de alergias.
  • En conducta alterada, mejora la calidad de vida.

Sin duda mejorando la salud de nuestro intestino, mejora todo, por la cantidad de implicaciones que tiene, hasta el estado de ánimo, y ya sabeis, a digerir no solo la comida, las emociones también, para que no se nos atraganten o nos hagan un nudo.

 

 

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