Permeabilidad: intestinal, barrera hematoencefálica y piel

Nuestra salud depende, entre otros factores, de mantener en buen estado las barreras para que cumplan su función de protección.

Así la barrera entre el intestino y el torrente sanguíneo, impide que pasen al torrente sanguíneo tóxicos, sustancias mal digeridas, etc… Esta barrera se vuelve permeable por la acción de antibióticos, agua clorada y GLUTEN.

Imagen distribuida con Licencia Creative Commons 2.5 por medciencia.com

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TODOS producimos “zonulina”, es una proteína de la mucosa intestinal, como respuesta a la ingesta de gluten. Cuándo hay demasiada zonulina se altera la permeabilidad intestinal, permitiendo la entrada a proteínas y residuos de la digestión al torrente sanguíneo, esto sensibiliza el sistema inmune y promueve la respuesta inflamatoria y las enfermedades autoinmunes.

El gluten y la caseína de los lácteos tienen un tremendo impacto en las enfermedades autoinmunes.

En el cerebro también hay una barrera, la barrera hematoencefálica, esta barrera está formada por células endoteliales y gliales, entre los vasos sanguíneos y el sistema nervioso central. Esta barrera impide que muchas sustancias tóxicas la atraviesen, al tiempo que permiten el paso de oxígeno y de nutrientes como la glucosa y aminoácidos.

Esta barrera protege el sistema nervioso central, pero también se ve afectada por el GLUTEN. Se ha relacionado a la zonulina con la permeabilidad de la barrera hematoencefálica que protege nuestro cerebro, y es por esto que puede afectarnos a nivel neurológico.

Además, la zonulina también ha sido relacionada con la permeabilidad de la piel y es una de las causas de problemas cutáneos como el eccema o la psoriasis.

This file is licensed under the Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported license by James Heilman, MD

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Si nos vemos afectados por alguna patología que pueda tener relación con el gluten, podríamos hacer la prueba a eliminarlo de la dieta, ya que no es una proteína indispensable, todo lo contrario, es de difícil digestión, y ver si hay mejoría.

Otra pauta sería consumir grasas saludables: aceite de oliva virgen extra de 1ª presión en frío, aceite de coco, salmón salvaje, aguacate, semillas: lino, chía, sésamo, calabaza, …, frutos secos: nueces, macadamias, almendras, avellanas…

 

 

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